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Beneficios

Una red de energía europea interconectada es vital para la seguridad energética europea y su competitividad, así como para una mejor consecución de los objetivos de descarbonización y de lucha contra el cambio climático a los que la UE se ha comprometido. Una red interconectada ayudará a alcanzar el objetivo último de la Unión de la Energía: garantizar una energía asequible, segura y sostenible, compatible con el crecimiento y el empleo en toda la Unión Europea.

Los principales ejes de la política europea en favor de la unión energética europea con horizonte 2030 son:

  • Potenciar la integración de energías renovables como fuente de energía propia (27 % del consumo total de energía), reduciendo la dependencia energética.
  • Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (40 % respecto a 1990).
  • Desarrollar una Unión de la Energía que funcione plenamente y esté totalmente interconectada, que permita la diversificación energética y garantice la seguridad de suministro.

Para alcanzar estos objetivos, las instituciones europeas impulsan y apoyan políticamente el desarrollo de las interconexiones entre la península ibérica y el resto de la Unión Europea. Así, el Consejo Europeo de marzo de 2002 en Barcelona, aprobó por primera vez el objetivo de que los estados miembros alcancen un nivel de interconexión eléctrica de al menos el 10 % de la capacidad de producción instalada en 2020. Posteriormente, la cumbre Francia – Portugal - España que tuvo lugar el 4 de marzo de 2015, reafirmó mediante la firma de la Declaración de Madrid, la importancia de movilizar todos los esfuerzos necesarios para lograr el objetivo mínimo del 10 % de interconexión eléctrica a más tardar en 2020 y aumentarlo en los años posteriores.

Seguridad en el suministro

Las interconexiones internacionales son muy importantes para garantizar la seguridad de suministro eléctrico en los países, ya que permiten exportar energía en momentos de elevada producción y baja demanda (por ejemplo, por la noche) y viceversa. También posibilita que se importe electricidad cuando se registran aumentos repentinos de la demanda o cuando se produce algún fallo en el sistema eléctrico. La red funciona como una mutualidad, cuanto más grande sea, menor es el riesgo, y menor es la necesidad de centrales de generación para cubrir las horas punta de demanda.

El aumento de la capacidad de interconexión entre Francia y España, gracias a la línea Baixas-Santa Llogaia, aporta solidez al conjunto de la red eléctrica europea y, por tanto, incrementa la resistencia ante posibles riesgos e incidentes, lo que supone una mejora notable en la calidad y seguridad de suministro de ambos países.

El aumento del intercambio de electricidad entre Francia y España, además, contribuye a que el sistema europeo sea más eficiente y se derroche menos energía.

Mercado eléctrico europeo

Uno de los beneficios de las interconexiones es que amplían el mercado eléctrico, en este caso europeo, lo que permite una reducción de costes en la generación de la energía eléctrica. Al ampliar la red, el óptimo de transporte y de generación es mayor y disminuye la dependencia energética exterior reduciendo la importación de combustibles fósiles.

La línea entre Baixas y Santa Llogaia que entró en operación comercial en 2015 está favoreciendo el intercambio energético entre España y Francia y, como consecuencia, estimula la integración de los mercados de la electricidad, lo que permite ajustar los precios de la energía eléctrica entre la Península Ibérica y el resto de Europa. 

Energías renovables

España y Francia han apostado en los últimos años por el fomento de las energías renovables, en especial de origen eólico, contribuyendo así al objetivo de la Unión Europea para el 2020 en materia energética –un 20 % de reducción de emisiones de CO2, un 20 % de mejora en la eficiencia energética y que el 20 % del consumo de energía sea de origen renovable–. Este objetivo, posteriormente revisado, incrementó los objetivos de la estrategia energética fijados en el Consejo Europeo para el 2030 de un 27% en mejora de la eficiencia energética, un 40% de reducción de emisiones de CO2 y un 27% de cuota de renovables.

El aumento de la producción de energías renovables, cuya generación es muy variable y dispersa geográficamente, necesita un nivel alto de interconexión que dé flexibilidad al sistema. A medida que aumenta la capacidad de intercambio, se incrementa también el volumen total de producción renovable que la red es capaz de integrar en condiciones de seguridad.

La incorporación al sistema europeo de más energía limpia, de fuentes renovables, solo es posible si estamos interconectados. Como aún no es posible almacenar la energía, se necesita un apoyo para cuando las renovables (variables por su propia naturaleza) no generen la energía prevista en un Estado de la Unión y dicho Estado necesite reforzar el suministro.

La interconexión entre Baixas y Santa Llogaia, al ampliar la capacidad de intercambio eléctrico, está facilitando la integración al sistema de las energías renovables. Solo con el respaldo de una red sólida y suficientemente mallada se puede seguir incorporando energías renovables, más baratas y sin emisiones de CO2.

UE

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